Las Tres Transformaciones de la
Inteligencia Artificial

Autor: Tomás Veloz, Director Fundación DICTA¹.

Los últimos avances en inteligencia artificial nos invitan a reflexionar profundamente sobre la naturaleza de la mente y su evolución. Nietzsche escribió, hace cerca de 200 años, un aforismo sencillo pero muy profundo sobre la evolución de la mente basada en tres etapas: Camello, León y Niño. En este texto, se presenta dicha reflexión y una interpretación para comprender la evolución de la inteligencia artificial.

Edición: Equipo Editorial Interdisciplinaria, Diagramación: Pilar Trillo, ¹”Nota bibliográfica al final del artículo”.

 El idioma original en que está escrito este artículo es español. Mencionamos esto para considerar al utilizar la traducción automática que puede generar algunos errores.

 

Introducción

 

   Tuve el honor de organizar un seminario de Yuko Ishihara y Olaf Witkowski, un matrimonio de brillantes investigadores Japoneses que investigan la inteligencia como fenómeno interdisciplinario, en el marco de mis actividades como investigador en el Centro Leo Apostel de la Universidad Libre de Bruselas (VUB).

      El seminario comenzó con la pregunta ¿qué papel juega el juego en nuestra mente? Por un lado el juego es primitivo, como método de exploración de nuestra realidad (sobre todo durante el desarrollo en la infancia), mientras que por otro lado puede requerir capacidades cognitivas avanzadas de cálculo e interpretación de las intenciones del otro, como en el caso del ajedrez, o el póker. Para resolver el enigma del sentido cognitivo del juego, Yuko y Olaf proponen dos conceptos: “bracketing” e “inmersión”, y estos en combinación definen la base cognitiva del juego.

    El “bracketing” corresponde al proceso de desvincularnos de las exigencias de nuestra realidad, mientras que “inmersión” es el proceso en que nos subsumimos a las exigencias impuestas por ciertas reglas o acuerdos. Cada concepto en aislación corresponde a una situación que llevada al extremo puede ser patológica, pero ambas en combinación describen perfectamente la base cognitiva del juego. De ahí, la mayoría de las formas de juego pueden explicarse en términos de estas dos nociones, tanto en humanos como en otras especies. Posteriormente, el seminario estableció conexiones entre el juego y muchos ámbitos aparentemente no relacionados, como la filosofía budista, la evolución biológica y la complejidad computacional.
Puedes disfrutar el seminario en este link.

Isotipo Interdisciplinaria

Figura N° 1. Imagen de charla de Olaf y Yuko en el Centro Leo Apostel.

¿qué papel juega el juego en nuestra mente? Por un lado el juego es primitivo, como método de exploración de nuestra realidad (sobre todo durante el desarrollo en la infancia), mientras que por otro lado puede requerir capacidades cognitivas avanzadas de cálculo e interpretación de las intenciones del otro, como en el caso del ajedrez, o el póker.

Las tres transformaciones de Nietzsche

 

     Hubo un momento en el seminario en que Yuko trajo a colación la famosa parábola “Las tres transformaciones” que Nietzsche escribió en su libro “Así habló Zaratustra”, y me asaltó una chispa de comprensión sobre cómo esa parábola nos otorga una visión profunda de hacia dónde vamos la IA y nosotros. “Las tres transformaciones” habla de la evolución de nuestro espíritu en un contexto de escala evolutiva como especie, y propone tres grandes etapas, cada una de las cuales representa un arquetipo de cómo llevamos nuestra vida y justificamos nuestra existencia:

     La primera etapa es “el Camello”, en la que el individuo soporta las cargas y los valores impuestos por la sociedad. Acepta obedientemente las normas, tradiciones y códigos morales de la sociedad sin cuestionarlos.

    La segunda etapa es “el León”, en la que el individuo se rebela ferozmente contra las limitaciones y los valores impuestos por la sociedad. El león rechaza las normas convencionales y trata de hacer valer su propia voluntad y deseos.

      La última etapa es “el Niño”. Es una etapa en la que el individuo crea sus propios valores y vive de forma más bien auténtica y espontánea, libre de imposiciones externas.

Figura N° 2. Descripción gráfica de las tres transformaciones.
Fuente: https://www.slideserve.com/krikor/nietzsche-and-zen y carátula del libro “Así habló Zaratustra”, Friedrich Nietzsche, Mestas Ediciones.

     Yuko y Olaf propusieron que el niño de Nietzsche es un buen ejemplo de su idea de “agente lúdico”, ya que es capaz de apartarse de las reglas de la vida cotidiana y adherirse a las que definen el juego (“bracketing”), mientras se sumerge disfrutando y sufriendo el juego como si fuera la realidad plena (“inmersión”). Además, el Niño también es capaz de desprenderse del juego en cualquier momento y simplemente seguir adelante (término del “bracketing”), asemejándose a un espíritu “iluminado” que elude con gracia el nihilismo, la obsesión y otros parásitos del espíritu.

 

Una re-interpretación de la parábola de Nietzsche para la Inteligencia Artificial

 

      He dedicado varios años a estudiar la evolución de la vida y la cognición, y siempre me ha fascinado lo que encierra esta parábola de Nietzsche. De hecho la enseñó hace más de 5 años en un curso de historia y filosofía de la ciencia a futuros biólogos en UNAB (Chile), donde los motivó a “no ser camellos”. Fue una muy agradable experiencia fusionar en mi mente la evolución cognitiva y las tres transformaciones. El catalizador de dicha fusión fue mi visión crítica sobre los fundamentos de la IA: Me di cuenta de que “la gran crítica” a los sistemas de Inteligencia Artificial respecto a su incapacidad para fijar sus propios objetivos es sorprendentemente similar a la crítica que Nietzsche hizo a nuestra sociedad (por su incapacidad de desapegarse a la religión) hace casi 200 años… así que, simplemente reinterpretando la parábola desarrollada por Nietzsche, propongo las etapas de, no la evolución del espíritu humano, sino de la IA:

      El Camello (C(AI)mel) representa las primeras etapas de la IA, y se caracteriza por el aprendizaje supervisado y los algoritmos basados en reglas. Es decir, el C(AI)mel está pensado para seguir las reglas de los humanos, ya sea mediante lógica o cálculos pre-programados sobre grandes cantidades de datos que se les entregan directamente. Sigue reglas y patrones predefinidos, imitando la cognición humana. Esta etapa no presenta ningún riesgo para los seres humanos, ya que la C(AI)mel está totalmente controlada por los humanos por diseño.

     El León (L(AI)on), a su vez, representa una etapa en la que los sistemas de IA van más allá de la simple imitación y empiezan a tomar decisiones independientes, ya no controladas por los humanos, sino controladas por las consecuencias de los resultados de sus propios cálculos. Los modelos de aprendizaje automático como el aprendizaje por refuerzo profundo ejemplifican esto. Hoy en día, los sistemas de IA
están iniciando la era del León al ser cada vez más capaces de aprender y adaptarse de forma autónoma basándose en la retroalimentación. De hecho, muchos perciben la L(AI)on como una amenaza, ya que sus procesos de retroalimentación podrían convertirse en comportamientos perjudiciales para nuestra especie. Sin embargo, es importante señalar que la L(AI) on sigue siendo una forma poco avanzada de IA, ya que su inteligencia aún no es libre de acoplarse o desacoplarse de las funciones objetivo ni de la retroalimentación de sus datos.

  El Niño (Ch(AI)ld) es la etapa final del modelo de evolución del espíritu de Nietzsche. El Ch(AI)ld llegará a ser capaz de superarse a sí mismo, no sólo en su programación y retroalimentación, sino que desarrollando “formas creativas y lúdicas” de comportarse. Nadie sabe cómo construir una Ch(AI)ld, pero para avanzar hacia ella parece necesario, por un lado, encontrar formas de definir, evaluar y adaptar valores y objetivos, y por otro lado que el sistema pueda vincularse y desvincularse de estos valores y objetivos de forma autónoma. Tal vez desarrollar sistemas de IA que puedan aprender a experimentar con su entorno (en lugar de realizar bien una tarea) podría ser un buen paso adelante.

“la gran crítica” a los sistemas de Inteligencia Artificial respecto a su incapacidad para fijar sus propios objetivos es sorprendentemente similar a la crítica que Nietzsche hizo a nuestra sociedad (por su incapacidad de desapegarse a la religión) hace casi 200 años

Figura N° 3. Las tres transformaciones de la Inteligencia Artificial, generadas por Dall-E 2 con prompts generados por el autor.

Alimento para la reflexión humana:

 

Si no prestamos atención a “la pregunta del por qué” más a menudo en nuestra vida como humanos, estamos contribuyendo a acortar la distancia entre las máquinas y nosotros en el sentido contrario al que debería ser (es decir, haciéndonos menos inteligentes). Tenemos más
medios de información y comunicación que nunca, así que también tenemos más medios para “pensar por qué”… Creo que es un muy buen ejercicio hacer inspecciones más cercanas (tanto serias como lúdicas) de cómo nosotros mismos, y los colectivos de los que formamos parte, establecemos procesos de formación / evaluación / adaptación de objetivos. Estos son probablemente los rasgos más importantes que (todavía) nos distinguen de las máquinas, por lo que
creo que deberíamos darles más importancia que nunca; haciéndolo quizás acabemos entendiendo por qué el mundo está tan jodido…

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Referencias

Yuko Ishihara and Olaf Witkowski: Bracketing and Immersion – The Dynamic Interplay of Play
https://www.youtube.com/watch?v=RNU9QLDRShY

Nietzsche, F. (2022). Así habló zaratustra. PENGUIN CLÁSICOS.

Tomás Veloz

Doctor en estudios interdisciplinarios de University of British Columbia, Canadá (2015). Magíster en Ciencias de la Computación (2010), Licenciado en Matemáticas (2007) y Licenciado en Física (2005) de la Universidad de Chile. Tiene amplia experiencia en investigación científica y en dirección de equipos de investigación. Ha trabajado en colaboraciones internacionales tanto en la ciencia (publicando en revistas científicas, organizando y exponiendo en congresos, editando libros y revistas, adjudicando fondos concursables, formando grupos de investigación, etc.), como en la música (múltiples conciertos en varios países de Europa, Chile y China). Además, cuenta con experiencia en el emprendimiento en energías renovables (CEO de Sociedad Eoléctrica 2008-2014). Tomás Veloz es el artífice y Director de la Fundación DICTA.

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