El Ajedrez como Herramienta
para la Vida

Autor: Jorge Elgueta Olivares, Fundación Chilena de Ajedrez Social y Terapéutico¹.

El texto “El Ajedrez como Herramienta para la Vida” es una exploración profunda y multidisciplinaria sobre el papel del ajedrez en la sociedad contemporánea. Desde una perspectiva interdisciplinaria, aborda cómo el ajedrez se entrelaza con la cultura, la educación, la psicología y la salud. Partiendo de una cita evocadora de Siegbert Tarrach y un poema de Jorge Luis Borges, el autor introduce al lector en un viaje histórico que revela los orígenes del ajedrez y su evolución hasta convertirse en un patrimonio cultural intangible de la humanidad. Destaca su inclusión en la educación y su potencial terapéutico, así como su conexión con la inteligencia emocional y la integración social. La obra presenta testimonios, investigaciones y proyectos que respaldan la idea de que el ajedrez no es solo un juego, sino una herramienta poderosa para el desarrollo humano en múltiples dimensiones.

Edición: Equipo Editorial Interdisciplinaria, Diagramación: Pilar Trillo, ¹”Nota bibliográfica al final del artículo”.

 El idioma original en que está escrito este artículo es español. Mencionamos esto para considerar al utilizar la traducción automática que puede generar algunos errores.

 

Introducción

 

    Cuando el año 2010 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), declaraba al juego del ajedrez como “Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad”, no solo se hacía eco de los anhelos largamente acariciados por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) – y probablemente de millones de sus cultores a lo largo y ancho del mundo – sino que con ese gesto formal reconocía al milenario juego de estrategias, como una de las más valiosas expresiones artísticas y culturales que desde siglos han cultivado distintos pueblos y civilizaciones.

    De esta manera, el ajedrez y su legado histórico – cultural se sumaba al espacio simbólico y de valor civilizatorio, compartido por expresiones tan hermosas y diversas como la ópera tibetana, el arte teatral japonés, el flamenco o un desfile de máscaras en Nigeria; creaciones y prácticas ancestrales que con sus obvias distinciones, constituyen hasta hoy una síntesis de diversas expresiones que con sus formas, texturas colores, cantos, música, danzas y ritos, dan cuenta de la interacción de los seres humanos con sus semejantes, con la naturaleza, con sus dioses y con sus creencias.

  A partir de ese momento y legitimado por la comunidad de las naciones, el llamado juego ciencia – actualmente aceptado como un deporte – era reconocido como una práctica universal de evidente valor cultural, en tanto experiencia compartida por millones de seres humanos desde tiempos inmemoriales y en diversos confines del planeta, sin importar su nacionalidad, sexo, edad, origen étnico, condición social, creencia política o religiosa.

  Culminaba así, un largo un proceso de casi 30 años, en que numerosos profesores y dirigentes deportivos vinculados al ajedrez, desplegaron una intensa labor de investigación y difusión, que les permitiera fundamentar ante la UNESCO, el hecho según la cual, el ajedrez como juego, ciencia y arte, es un espacio de encuentro fraterno y una experiencia relevante en los aprendizajes y el desarrollo intelectual, emocional y valórico de quienes lo practican, así como una inagotable fuente de inspiración para exponentes de otras disciplinas, como la poesía, el cine, la literatura, la pintura y la música.

    Entre los argumentos presentados por la FIDE ante la UNESCO para reconocer al ajedrez como patrimonio de la humanidad se destaca que:

“Todos estos valores han sido puestos por el ajedrez al servicio de la humanidad; miles de notables pensadores y hombres de acción: filósofos, científicos, literatos, compositores, militares, políticos y hombres y mujeres comunes, han bebido y disfrutado en las fuentes del más universal de los juegos: el ajedrez.

Debemos concluir que el ajedrez ha dado a los hombres un mensaje de elevación intelectual llevándolo a regiones superiores del conocimiento y proveyéndolo de una fuente inagotable de emociones”.

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Figura N° 1. Representación abstracta del ajedrez.

“El Ajedrez como la música o el amor, tiene el poder de hacer felices a las personas”

Siegbert Tarrach; médico y ajedrecista, durante su época fue uno de los mejores jugadores del mundo.

“AJEDREZ”
Poema de Jorge Luis Borges

En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra. Como el otro, este juego es infinito.

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.

¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonía?

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Figura N° 2. Jugadas Iniciales que dan forma a la Apertura Española; data del Siglo XV D.C.
estrategia de juego aún en boga, incluso entre jugadores de la elite mundial; fue popularizada
por el Fray Ruy López de Segura, eximio jugador de la época.

Breve descripción de juego

 

   Considerado como un juego desde sus orígenes, el Ajedrez fue reconocido como un deporte por el Comité Olímpico Internacional, recién el año 1999. Desde esa fecha la Federación Internacional de Ajedrez FIDE, continúa trabajando infructuosamente y con limitados avances, para que sea reconocido como un Deporte olímpico, lo que hasta la fecha no ha ocurrido.

   Entre las numerosas definiciones existentes para el Ajedrez , es posible afirmar que es un juego de estrategias en el que dos personas se enfrentan en una guerra de carácter simbólico; para ello cada uno de los contrincantes dispone de un ejército monárquico, cuyo objetivo final es atrapar al rey enemigo. Cada jugador cuenta para esto con 16 piezas que representan a distintos personajes, cada uno con distintos movimientos y valor. El juego se realiza en un tablero cuadriculado, divido en 64 cuadrados del mismo tamaño; tradicionalmente de colores blanco y negro de manera alternada, llamados casillas o encaques.

    José Raúl Capablanca, Campeón Mundial de nacionalidad cubana y uno de los más grandes exponentes del Juego – Ciencia, considerado un genio por su juego creativo y virtuoso – llamado por muchos como el Mozart del Ajedrez – lo definía así:

    “Es algo más que un juego. Es una diversión intelectual que tiene algo de arte y mucho de ciencia. Es, además, un medio de acercamiento social e intelectual. A mi juicio, el ajedrez debería formar parte del programa escolar de todos los países. El ajedrez es en el orden intelectual lo que el deporte en el orden físico: un medio agradable de ejercitar la parte del cuerpo humano que se desea desarrollar. Además, desde el punto de vista social, los iniciados tienen el resto de su vida una diversión útil para pasar agradablemente muchas horas durante el transcurso de su vida. El ajedrez sirve, como pocas cosas en este mundo, para distraer y olvidar momentáneamente las preocupaciones de la vida diaria”.

Figura N° 3. Juego de las 4 divisiones: “Chaturanga” practicado en la India desde hace siglos; es considerado como el precursor del Ajedrez moderno.

“Este juego único pertenece a todos los pueblos y a todas las épocas, y nadie puede saber de él, qué divinidad la regaló a la tierra para matar el tedio, aguzar el espíritu y estimular el alma”

Stefan Zweing, Escritor

Origenes del Ajedrez

 

    Explorar en los antecedentes remotos que dan cuenta del origen de este juego – pasión – ciencia – arte – deporte, requiere adentrarse en un complejo entramado de relatos y narraciones, donde el mito, la leyenda, y las evidencias históricas se entremezclan como un todo algo enigmático y asombroso, que puede explicar – al menos en parte – la fascinación que durante siglos el juego ha ejercido entre quienes lo practican.

  Uno de los mitos fundacionales del juego señala que la joven y hermosa diosa Caissa, quien tenía la capacidad para predecir el futuro, al ver el horror que podía causar la guerra entre los hombres, decide crear un juego donde fuese necesaria solo la inteligencia y el valor para ganar.

    Después de haber creado el juego, Caissa decide ocultarlo para que nadie pudiese verlo ni destruirlo. En su afán por esconder su creación decide lanzarlo a la tierra; quiso el azar que el juego fuera a caer en la India donde lo encuentran los hombres, quienes asombrados por su hallazgo intentan jugarlo pero sin lograr ponerse de acuerdo en cómo hacerlo. Después de muchos intentos establecen las reglas que norman el juego, las que desde entonces deberán ser respetadas por todos.

    Muchos años después, Caissa decide recuperarlo, pero al ver que los hombres ya lo conocen y están maravillados con él, decide protegerlo y dejarlo para siempre en la tierra, convirtiéndose desde ese día en su musa.

   Otro de los mitos sobre su origen, es narrado por el poeta Italiano Marco Girolamo vida, quien en 1527 en su obra “Scacchia ludus” – literalmente traducido por “Juego del ajedrez” – nos cuenta que todo comienza cuando Marte el dios de la Guerra, le hace proposiciones amorosas a la bella diosa Caissa, quien promete aceptarlo, pero con una condición; que su enamorado le ofrezca un juego que sea interesante para ella. Ante la posibilidad cierta que su amor sea correspondido recurre al dios Apolo, quien es el que lo crea y se lo obsequia a Caissa como una ofrenda amorosa de Apolo.

  Desde una perspectiva estrictamente histórica, sus orígenes son igualmente difíciles de precisar aunque la teoría más aceptada – al menos en esta parte del mundo – es que nace en la India, como derivación de un juego de similares características llamado Chaturanga.

  La expresión chaturanga cuyo significado es “4 divisiones “está referida a las 4 piezas que simbolizan las unidades del ejército indio: infantería, caballería, elefantes y carruajes.

  Al respecto cabe señalar que en un fragmento del poema épico Shahnameh (“Libro de los Reyes”) el poeta persa Ferdousí (935-1020) relata las circunstancias en que fue creado el juego. Según su narración el Chaturanga habría sido creado durante el siglo VI D.C. para aclarar lo sucedido en la batalla entre los príncipes Gav y Talhand, después de una guerra fratricida por el trono de Hind (India). Al ver que su madre disgustada le recrimina por haber dado muerte a
hermano Talhand; Gav como una manera de probar su inocencia recrea la batalla, usando para ello piezas de marfil que representaban las cuatro unidades de combate de cada ejército y las ubica en un suelo con encaques de distintos colores. A cada estatuilla le atribuyó el papel que habían jugado en la batalla y lo representa mediante movimientos sobre las casillas.

    Considerando la antigüedad de los escritos del poeta Ferdousi, para los historiadores contemporáneos resulta imposible precisar si los hechos narrados son reales o son una leyenda producto de su vasta imaginación, no obstante existe un amplio consenso en que desde hace siglos en la India – particularmente en la región del Indostán – se jugaba un juego que representaba una guerra entre 2 ejércitos y que para ello se usaba un tablero cuadriculado de 2 colores.

   Aunque que no existe una certeza histórica absoluta respecto a su lugar de origen, hay total acuerdo en que el juego del Ajedrez – o su predecesor – llegó desde el oriente y probablemente desde allí se difundió por las rutas comerciales, llegando luego a Persia y luego al Imperio bizantino, extendiéndose posteriormente por toda Asia.

   Entre los años 700 y 900 D.C. el Ajedrez llega a España cuando la península ibérica es ocupada por el Islam.

    El Ajedrez moderno tal como se practica en la actualidad nace con cierta seguridad en la ciudad de Valencia y presenta una diferencia sustantiva respecto al que habían traído los musulmanes: la incorporación de la Dama – en homenaje a la Reina Isabel la Católica – hecho que otorga gran dinamismo al juego, dado que se convierte en la pieza más poderosa.

Figura N° 4. Libro “El Libro de Ajedrez para Niños” por Sabrina Chevannes, Editorial Blume.

El ajedrez en la educación

 

   Desde hace décadas especialistas de diversas disciplinas, tales como profesores, periodistas, psicólogos, ajedrecistas profesionales y médicos, vienen desplegando sus esfuerzos por lograr que el ajedrez forme parte de los programas escolares de niños y adolescentes, dado los múltiples beneficios que entrega su práctica.

  Entre todos ellos, destaca sin duda la figura de Leontxo García; Destacado periodista deportivo, ajedrecista de élite y comunicador de nacionalidad española, quien durante los últimos 30 años se ha dedicado a difundir los numerosos beneficios del Juego – ciencia, particularmente en la educación; para ello ha visitado más de 100 países, dictado miles de charlas a docentes, padres y apoderados, políticos y líderes de opinión, ha escrito textos de Ajedrez Educativo y participado activamente en diversos programas de televisión tanto en España como en diversos países de Europa e Hispanoamérica.

   Para Leontxo García “el mundo actual necesita el Ajedrez más que nunca” y sostiene su afirmación citando una frase del prestigioso filósofo alemán Peter Sloterdijk, quien señala que «La vida actual no invita a pensar». En palabras de García “hay que hacer lo que sea para mejorar la educación en el mundo” y en tal sentido afirma que el ajedrez puede ser una poderosa herramienta pedagógica y una innovadora forma de contribuir a mejorar los procesos educativos.

   Afirma que está científicamente demostrado que la práctica del juego – ciencia permite incrementar el rendimiento académico de los estudiantes, tanto en las matemáticas como en la comprensión lectora, posibilita además, el pensamiento flexible y promueve el desarrollo del pensamiento crítico y autocrítico – ambos posibles de ser transferidos a la vida – y relevantes para que las nuevas generaciones enfrenten los crecientes desafíos que implica vivir en el Siglo XXI.

    Asegura que durante sus numerosas conferencias ante cientos de profesores, suele hacer la siguiente pregunta – que contiene un matiz de desafío – “¿Conocen Uds. otra herramienta pedagógica – aparte de la música – que pueda ser tan lúdica, divertida y eficaz como el Ajedrez?” … Hasta ahora señala; nadie lo ha refutado.

     Las afirmaciones del destacado periodista se suman a aquellas que por décadas vienen asegurando que el Ajedrez posibilita el desarrollo de la funciones cognitivas tanto basales como superiores, como la atención, concentración, memoria, el pensamiento lógico – matemático, la capacidad de análisis- síntesis, planeación, resolución de problemas y el pensamiento divergente – entre otras.

   Los últimos avances en la neurociencias no solo confirman lo expresado por Leontxo García, sino que amplían sus dichos y trascienden lo observado en el aula de manera empírica, dándole un soporte científico al rol que juega el Ajedrez como recurso educativo.

    Al respecto una reciente investigación realizada el año 2019, en la Universidad de Extremadura, España permite afirmar que la práctica del juego del Ajedrez, no solo se relaciona con procesos mentales como los ya mencionados, sino que involucra aspectos fisiológicos; específicamente al provocar ligeras alteraciones de ciertas ondas cerebrales, las que cumplen un rol determinante para el logro de la atención focalizada y el procesamiento de la información compleja.

    La misma investigación da cuenta de una mayor actividad en las zonas temporales y parietales, debido a la liberación de ciertas hormonas y neurotransmisores que participan activamente en los procesos de memoria, concentración y aprendizajes.

A partir de esta certezas y desde hace ya varios años se viene usando el ajedrez con una finalidad terapéutica en niños que presentan THDA, Autismo o Síndrome de Asperger.

    En España por ejemplo, el médico – Psiquiatra Hilario Blasco, del Hospital “Puerta de Hierro” de Madrid, recomienda regularmente la práctica del Ajedrez a los niños que presentan TDAH y afirma que de este modo puede sustituir los fármacos por el juego, en los casos leves o al menos disminuir las dosis en los casos más severos.

     En México, la Escuela Nacional de Ajedrez (ESNAJ) lleva más de 40 años enseñando Ajedrez en las Escuelas y durante las últimas 2 décadas ha promovido el Ajedrez en las Escuelas Diferenciales, incorporando a su práctica, a niños y jóvenes con Déficit Cognitivo y/o Síndrome De Down.

Ajedrez e inteligencia emocional

 

    El año 1983 el prestigioso psicólogo e investigador norteamericano Howard Gardner, de la Universidad de Harvard, revolucionaba la psicología contemporánea, al presentar sus investigaciones ante la comunidad científica y al público en general, donde refutaba el concepto de Inteligencia como una capacidad única, aceptado ampliamente hasta ese momento y postulaba en cambio, que los seres humanos tenemos distintas inteligencias; de sus trabajos emerge un nuevo concepto contenido en su libro “Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences” modificando para siempre el paradigma dominante.

  Es relevante señalar que por sus aportes a la ciencia del comportamiento, particularmente al concepto de inteligencia, H. Gardner fue elegido por 2 revistas especializadas en temas científicos, como “uno de los 100 intelectuales más influyentes del mundo”.

     Solo casi una década más tarde, la psicología era sacudida por una “nueva revolución del concepto de inteligencia” que armonizaba de manera casi perfecta con la anterior; ella se produce cuando el psicólogo y periodista norteamericano, Daniel Goleman publicaba en 1995 su libro “Inteligencia Emocional”, texto que rápidamente se convirtió en un auténtico Best Beller; a partir de entonces la relevancia de lo emocional como un tipo particular de inteligencia y una dimensión esencial de la experiencia humana, inundaba todos los ámbitos del saber y comenzaba a utilizarse en todos los campos del quehacer, produciendo en pocos años un verdadero cambio cultural.

    Más allá de los límites de la definición, Goleman defiende la idea según la cual, la clave del éxito personal, no reside tanto en el llamado coeficiente intelectual y las aptitudes – como era entendido hasta entonces – sino que radica en aspectos de la dimensión emocional tan subvalorados por la psicología hasta entonces, tales como la motivación de logro, la tolerancia a la frustración, la autorregulación emocional, la actitud, la capacidad para aprender de los errores, la empatía y la toma de decisiones, entre otras.

    Desde una óptica más esperanzadora Goleman postula además, que a diferencia de la Inteligencia racional – única e invariable – la Inteligencia Emocional puede ser incrementada a través de los aprendizajes, las experiencias y las técnicas de modelaje del comportamiento.

      Estas nuevas certezas y caminos de exploración permitieron inferir lo siguiente: así como el Ajedrez estuvo vinculado a lo largo de su historia, a los procesos cognitivos, podía ser también, un territorio vasto y fértil para incrementar la Inteligencia Emocional entre quienes lo practican.

      De esta manera y en distintas latitudes actualmente se llevan a cabo experiencias que emplean el Ajedrez como una eficaz herramienta para desarrollar este nuevo concepto de inteligencia y promover además, valores esenciales para una óptima convivencia con los demás; como son el respeto por las normas, la responsabilidad para hacernos cargo de las consecuencias de nuestros actos, la humildad, la sana competencia, la cooperación y el trabajo en equipo – entre otros.

    En España la joven Doctora en Psicología Clínica y Deportiva, Ajedrecista de Élite, María Rodrigo Yanguas, quien fuera en 2 ocasiones vice campeona por edades, trabaja en la actualidad en numerosos proyectos que integran de manera óptima la psicología y el ajedrez; uno de ellos es un curso dirigido a profesores, psicólogos, padres y apoderados, que está orientado a enseñarles el empleo de Ajedrez como una herramienta educativa, al momento de promover el autoconocimiento y la autorregulación emocional entre sus estudiantes, pacientes, hijos o pupilos.

 

 

 

“El Ajedrez es una magnifica herramienta para la convivencia entre judíos, moros y cristianos”

Alfonso X de Castilla, llamado «el Sabio»
(1221 – 1284).

Figura N° 5. Alberto Paredes Ortiz, Director y creador de la Fundación Chilena de Ajedrez Social
Terapéutico, acompañado de la Alcaldesa de la I. Municipalidad de Quinta Normal, Sra. Karina
Delfino (de azul ) y de la Sra. Isabel Gaete de la Fundación Casa Puzzle (de negro).

El Ajedrez como un recuerso de integración social y de valor terapéutico

 

   Apartado casi por completo de la dimensión competitiva, en los últimos años se ha venido empleado el ajedrez como vehículo de integración social y de valor terapéutico entre personas muchas veces excluidas de la sociedad, tales como migrantes, personas en situación de calle, personas privadas de libertad o con patologías psiquiátricas.

     El impulsor de esta generosa iniciativa es el psicólogo español Juan Antonio Montero Presidente del Club de Ajedrez Magic (Club Magic Extremadura), quien ha sido además, el creador de programas de estimulación cognitiva basada en el ajedrez para personas de tercera edad, pacientes con patología psiquiátrica y otras minorías.

El Ajedrez social y terapéutico en Chile

 

    Inspirado en la valiosa experiencia española, el psicólogo chileno Alberto Paredes Ortiz, quien fuera alumno de Juan Antonio Montero, dio vida – junto a su mentor – el Monitor de Ajedrez Sr. Marco Antonio Pacheco (Q.E.P.D.) a la Fundación Chilena de Ajedrez Social y Terapéu-
tico, entidad sin fines de lucro, conformada por psicólogos, profesores, médicos, terapeutas ocupacionales y amantes del juego ciencia.

   Pese a sus cortos años de vida, la fundación ha llevado a cabo numerosas iniciativas orientadas a promover los beneficios terapéuticos y como factor de inclusión social que conlleva la práctica del llamado juego – ciencia, entre niños de escasos recursos, poblaciones migrantes, personas no videntes, niños y jóvenes con daño cerebral y jóvenes con Síndrome de Down.

    En la actualidad los esfuerzos de la institución están focalizados en mantener Talleres de Ajedrez en distintas comunas de Santiago, dirigida a niños y jóvenes. Otra de las iniciativas actualmente en curso en la comuna de San Bernardo, es un taller de Estimulación Cognitiva y Desarrollo socio – emocional, mediante la práctica del Ajedrez y la entregas de herramientas psicológicas a personas de tercera edad.

    Un importante proyecto a realizarse el año 2023 es la realización de un Taller de Ajedrez online para niños con Cáncer y sus familias.

   A modo de conclusión podemos afirmar que durante los últimos decenios el Ajedrez – un actor relevante de la vida cultural en distintos tiempos, culturas y entornos geográficos – nos sigue sorprendiendo y fascinando, no sólo porque mantiene intacta como hace siglos, su capacidad para generar el placer y disfrute, que es propio de los juegos, sino por sus valiosos aportes en el desarrollo intelectual, emocional, y valórico de quienes lo practican.

    Nelson Mandela el presidente y líder mundial, figura relevante en la historia del siglo XX afirmaba “la Educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

     El Ajedrez sin lugar a dudas, puede colaborar en dicho propósito. 

Figura N° 6. Taller de Estimulación Cognitiva y Desarrollo Socio – emocional para personas de
tercera edad. Casa de la Cultura de la I. Municipalidad de San Bernardo.

Isotipo Interdisciplinaria

Jorge Elgueta Olivares

Es un psicólogo y actor con experiencia en educación emocional y ajedrez terapéutico. Miembro activo de la Fundación Chilena de Ajedrez Social y Terapéutico, su trabajo se extiende desde la práctica clínica hasta proyectos educativos como el Programa de Escuelas Críticas en Convivencia Escolar. Con una formación diversa que incluye una Maestría en Psicología Social Crítica y una carrera de actuación, Elgueta aporta una perspectiva única que combina el arte y la ciencia en su enfoque hacia el bienestar emocional y el desarrollo humano. Su compromiso con la mejora del sistema educativo es evidente en su trayectoria de diez años en proyectos de integración municipal.

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