Construyendo y reconstruyendo
la historia de Caleta Los Hornos
y la comuna de la Higuera

(PARTE I)

José Aguilera Martínez, higuerano de corazón, comparte en este artículo el proceso vital que lo ha llevado a dedicarse a la investigación y la reconstrucción de la historia de Caleta Los Hornos y la comuna de La Higuera. Tras una infancia marcada por la fascinación por la historia universal, la recolección de objetos, la lectura y los juegos, Aguilera logró convertir una vocación natural en una carrera profesional enfocada en sacar a la luz la
historia de las personas que han marcado el devenir de su territorio.

*El idioma original en que está escrito este artículo es español. Mencionamos esto para considerar al utilizar la traducción automática que puede generar algunos errores.

 

Orígenes

 

La exploración y conocimiento de nuestro territorio y sus historias han copado mi atención desde niño. Cuando arribamos a principios de los años 90 a Caleta Los Hornos desde Santiago, los Aguilera Martínez veníamos del bullicio, las comodidades y el divertimento de la metrópolis. Llegar a “la caleta” (como la llaman sus habitantes), era un cambio radical. Los Hornos era una caleta atrasada, congelada en el tiempo. No contaba con servicios básicos garantizados y menos con espacios e instancias de recreación. La lectura y los recorridos por el borde costero e interiores marcaron buena parte de mi niñez y adolescencia.

    Desde entonces, los libros —en particular los de Historia— han sido mis grandes compañeros. He concentrado mis lecturas en la historia de Chile, en la vida de los grandes héroes y sus gestas, y en los mitos y leyendas, y he disfrutado sobre manera sus ilustraciones y fotografías.

Entre mis primeros acercamientos, recuerdo La Historia Ilustrada de Chile de Walterio Millán, libro que repasaba una y otra vez, imaginando los diversos episodios y copiando las ilustraciones que en él aparecían. También viene a mi memoria el libro de Historia y Ciencias Sociales de sexto básico de Krebs y Matte. El título de la primera unidad era “¿A qué llamamos Historia y por qué la estudiamos?”, y en sus páginas pude comprender aspectos esenciales de esta disciplina, cómo trabajan los historiadores y cuál era el rol de las ciencias auxiliares (o ciencias sociales).

Isotipo Interdisciplinaria

Imagen N° 1. Caleta Los Hornos está inserto en la estancia Los Hornos, en la comuna de La Higuera, región de Coquimbo. Su desarrollo ha estado ligado al mar y la oferta gastronómica.

   El libro me marcó y fue la fuente de mis ganas de estudiar y escribir Historia. Aún lo guardo en mi biblioteca. Pero, ¿qué lo hacía especial? Primero, los periodos históricos que trataba: Edad Antigua, Edad Media, viajes de descubrimiento y conquista de América, y un apartado final de geografía. Segundo, los datos, las explicaciones, actividades y ejemplos de cada unidad. Tercero, las ilustraciones, esquemas y mapas que acompañaban cada temática.

   Otro compañero de tardes y noches fue Papelucho, específicamente, Papelucho Historiador, en el que Papelucho vibraba con los pasajes de nuestra historia nacional. También Perico trepa por Chile, en el cual el protagonista viajaba latitudinalmente por Chile conociendo de sus identidades. A los anteriores, se sumaban las esperadísimas entregas semanales de Icarito y Remolino, entre otros suplementos que venían en los periódicos de la época. Todas estas lecturas fueron estimuladas por mi madre, quien incluso se dio a la tarea de armar una pequeña biblioteca.

   Mi fascinación por la lectura se conjugaba con el recorrido, casi diario, por la costa. Desde muy niño me imaginaba siendo un arqueólogo. Llevaba en la mochila una brocha y un cuaderno para apuntes, y en mis paseos comencé a recolectar objetos como puntas de flechas, cerámica, conchas, restos óseos de peces y humanos, estructuras derruidas y minas abandonadas. Objetos y artefactos que paulatinamente fueron ocupando espacios de mi habitación y originando preguntas por lo que había ocurrido en estos lugares. En más una oportunidad mi madre botó a la basura los huesos, pues le parecía poco apropiado tener restos humanos en el hogar.

“Desde muy niño me imaginaba siendo un
arqueólogo. Llevaba en la mochila una brocha y un cuaderno para apuntes, y en mis paseos comencé a recolectar objetos como puntas de flechas, cerámica, conchas, restos óseos de peces y humanos,estructuras derruidas y minas abandonadas. Objetos y artefactos que paulatinamente fueron ocupando espacios de mi habitación y originando preguntas por lo que había ocurrido en estos lugares”.

  Mi madre, Julia Martínez, fue parte importante de la junta de vecinos N.o 1 de Caleta Los Hornos y su presidenta por más de siete años. Cuando asumió por primera vez, la directiva saliente le entregó una caja llena de documentos. Algunos de ellos databan de la década de 1960 y estaban en muy mal estado. Al verlos, decidí restaurarlos, pesaba que algún día me iban a servir. A mis once años, ya pensaba en algún día reconstruir la historia de Caleta Los Hornos.

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Imagen N° 2. Cerámica policromática encontrada en las inmediaciones del muelle de Caleta Los Hornos, este tipo de restos materiales están presentes por todo el borde costero de nuestra comuna.

Durante la enseñanza media tuve que salir del terruño y Coquimbo se convirtió en mi segunda casa. Las estadías en el internado se hacían más llevaderas leyendo textos y libros de la Edad Media y la Segunda Guerra Mundial. En ese periodo me convertí en cliente frecuente de “El Rincón del Libro”, librería que se encontraba bajando la calle Aldunate, y conocí uno de mis grandes hobbies, los juegos de PC. Age of Empires, Caesar III y Commandos remarcaron aún más mi gusto por la Historia. Con ellos pude materializar la creación de los imperios de la Edad Antigua y la Edad Media, y recorrer diversos lugares de Europa combatiendo a las fuerzas del Tercer Reich. Tempranamente, vi estos juegos como un recurso pedagógico y los usé en disertaciones e informes en que recreaba las antiguas batallas de las guerras Médicas, Púnicas, las Cruzadas y la Segunda Guerra Mundial.

Imagen N° 3: Los juegos de computador, específicamente el género de estrategia, fueron aliados e inspiradores para el desarrollo de juegos de mesa y su aplicación en el aula.

    Recuerdo perfectamente cuando, en el año 1999, jugué Warcraft II en la casa de unos amigos, mucho antes de que mis padres me dieran mi primer PC de escritorio. Quedé maravillado con lo que vi y llegué a casa a imaginar cómo podía jugarlo en un tablero. Le comenté a mi amigo, Francisco Rojas, que quería desarrollar un juego que tuviera la mecánica de recolección de recursos y batallas. Nunca lo hicimos, quién iba a pensar que décadas más tarde ese sueño de hacer juegos de mesa se materializaría.

  Junto a experiencias como estas, que fueron moldeando mi vocación, durante mi formación tuve docentes que fueron fundamentales para mi interés por la Historia. En el liceo Diego Portales de Coquimbo, me hicieron vibrar las clases de María Eugenia Órdenes, mientras que en la Universidad de La Serena, el profesionalismo y amor por la Historia de la profesora Marcela Cubillos fue cautivador. En historiografía, los trabajos del profesor Gabriel Salazar, Eduardo Cavieres y Luis Ortega, entre otros, terminaron por consolidar mi sueño de convertirme en profesor de Historia e historiador.

“Age of Empires, Caesar III y Commandos
remarcaron aún más mi gusto por la Historia. Con ellos pude materializar la creación de los imperios de la Edad Antigua y la Edad Media, y recorrer diversos lugares de Europa combatiendo a las fuerzas del Tercer Reich. Tempranamente, vi estos juegos como un recurso pedagógico y los usé en disertaciones e informes”

Cumplir los sueños de infancia: construyendo y reconstruyendo la historia de los pueblos y su gente

 

Con el tiempo, las preguntas que tempranamente fueron copando mis pensamientos se hicieron cada vez más fuertes. Mi necesidad de investigar y escribir pudo materializarse por primera vez en “Orígenes de Caleta Hornos”, un escrito embrionario de la investigación que estaba realizando de Caleta Los Hornos, que fue incluido en el libro Cuentos de mi terruño bajo La Higuera.

  El trabajo de quienes estaban detrás de esta publicación —mis amigos higueranos, Andrés Alfaro y Robinson Villalobos—, me permitió conocer historias que estaban más allá de La Caleta, de encontrarme con el pasado minero de La Higuera y el otrora Mineral de La Higuera. El quehacer de estos escritores expuso la necesidad de revitalizar nuestra identidad comunal.

  Paralelamente, comencé a adentrarme en el desarrollo del borde costero y su relación con la minería del cobre, específicamente con el ciclo minero del cobre 1840-1930. Esto lo pude compartir en el segundo número de la revista digital publicada por la Cooperativa de Estudios Históricos y Ciencias Sociales con el artículo Auge y declive del Mineral de La Higuera y sus efectos en las caletas de los distritos de Totoralillo y Quebrada Honda (1850-1930). Durante el periodo 2016-2017 publiqué los libros Relatos de Caleta Los Hornos y Relatos de Caleta Los Hornos 2, material que sería el preámbulo de la publicación Caleta Los Hornos, imágenes, memoria e historia (2018). Este último es un libro que aborda el desarrollo histórico de Caleta Los Hornos, desde el periodo precolombino hasta fines del siglo xx, pasando por el origen de su denominación, su vínculo con la minería, la pesca y el progreso social y material de su comunidad.

   Este trabajo consolidó mi labor investigativa y me dio la oportunidad de colaborar en el libro Abrí los ojos bajo el mar, memoria de los changos del borde costero de la comuna de La Higuera en la región de Coquimbo, iniciativa que contó con la participación de un equipo interdisciplinario que puso su mirada en las raíces changas de los pescadores y buzos mariscadores de la comuna.

Imagen N° 4: Portadas de algunos libros del autor. Parte importante de las investigaciones desarrolladas en el territorio están expresadas en diversas publicaciones. Estas han contado con el respaldo del Gobierno Regional de Coquimbo y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

   El tema de las caletas y los ciclos económicos marcó un antes y un después en mi trabajo como historiador, redefiniendo mi mirada sobre el desarrollo histórico de la comuna de La Higuera y su lazo con el cobre, el hierro y el recurso loco. Esto lo fui plasmando en diversas jornadas de estudios históricos y científicos, con presentaciones como: Desarrollo histórico del borde costero de la comuna de La Higuera; Entre la venta directa, los garroteros y los vileños: comercio y transformaciones en las caletas de la comuna de La Higuera (1870-1970); y Desarrollo histórico de las caletas de la comuna de La Higuera, sus transformaciones y modos de comercialización.

   Este año presentamos el libro Comuna de La Higuera, su gente y su historia, obra que contó con el patrocinio del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y la ilustre municipalidad de La Higuera. Esta obra vuelve a situar en el mapa la historia y el patrimonio cultural de los pueblos de nuestra comuna, recorriendo la materialidad y experiencia de los higueranos. Es un trabajo que explora el territorio valiéndose del relato de su gente y se nutre de fotografías, mapas, ilustraciones, material audiovisual y fuentes escritas.

Desde niño, mi vocación investigativa ha estado centrado en nutrir a nuestra historia comunal de las memorias y experiencias de la gente que habita en el territorio, situando como protagonistas a aquellos que la historia oficial no visibiliza: al pescador, al buzo mariscador, al alguero, al pirquinero, al agricultor, al criancero. Creo que es fundamental resituar a las personas como agentes fundamentales del desarrollo histórico.

Comuna de La Higuera, su gente y su historia es el libro que vino a cumplir un sueño de infancia, construir un libro sobre nuestra comuna de La Higuera. Con él he podido instalar en la memoria colectiva los conceptos, hechos, personajes, procesos y estructuras que han estado presentes en mis investigaciones anteriores y que han madurado con el correr del tiempo. Porque, finalmente, el relato histórico es un constructo vivo, dinámico y en constante transformación.

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Referencias

Libros mencionados

Aguilera, J (2016). Relatos de Caleta Los Hornos. La Higuera.

Aguilera, J. (2017). Relatos de Caleta Los Hornos 2. La Higuera.

Aguilera, J. (2018). Caleta Los Hornos, imágenes, memoria e historia. ULS. La Serena.

Aguilera, J. (2022). Comuna de La Higuera, su gente y su historia. Municipalidad de La Higuera. Grafika Marmor. La Higuera.

Krebs, A., Matte, V. (1994). Historia y Geografía 6. Editorial Universitaria. Santiago.

Millán, W. (1990). Historia de Chile. Zig-Zag. Santiago.

Paz, M. y Morel, A. (1989). Perico trepa por Chile. Universitaria. Santiago.

Paz, M. (1991). Papelucho historiador. Universitaria. Santiago.

Rivera, F., Zepeda, N., Álvarez, C., Díaz Plá, R., Portus, V., Aguilera, J., Chamaca, G., Valdés, J. (2020). Abrí los ojos bajo el mar, memoria de los changos del borde costero de la comuna de La Higuera en la región de Coquimbo. Quiñe. Santiago.

Villalobos, R., Alfaro, A. (2012). Cuentos de mi terruño bajo La Higuera. Editorial del Norte. La Higuera.

 

Páginas web

https://revistanortehistorico.files.wordpress.com/2014/12/2-auge-y-declive.pdf

https://www.youtube.com/channel/UCS3_OSePCG13OqC9St5lJlA

José Ignacio Aguilera Martínez

José Ignacio Aguilera Martínez, oriundo de Santiago, pero higuerano de corazón. Profesor de Estado en Historia y Geografía, Licenciado en Educación de la Universidad de La Serena, MBA de la Excutive Business School, Universidad Mayor. Profesor, historiador, fundador de Neuro Juegos, presidente de Cultrucción Caleta Los Hornos, administrador del restaurant Brisa Marina, miembro de Innova STEAM +G Lab y vicepresidente del Consejo de la Sociedad Civil de la comuna de La Higuera. Ha publicado y participado en jornadas, seminarios, conversatorios, congresos y revistas de divulgación histórica y científica, abordando el desarrollo histórico de Caleta Los Hornos, el origen de las Caletas de la comuna de La Higuera y su relación a los ciclos económicos del cobre, hierro y loco, además de reconstruir la historia de los poblados interiores de La Higuera.

Fanático de los libros, el fútbol, Star Wars y las obras de Tolkien. Le encanta correr por el borde costero de Caleta Los Hornos y Yerba Buena junto a sus perros. Es junto a la mar y su familia donde encuentra la inspiración necesaria para seguir creando.

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