Colegio Alberto Blest Gana: el modelo de transformación de la escuela para los desafíos del futuro

Autor: Ricardo Román

El Colegio Alberto Blest Gana propone un modelo educativo innovador y exportable a la realidad de otras instituciones educativas, diseñado para afrontar los desafíos del siglo XXI. A través de la integración de inteligencia artificial, biotecnología, educación emocional y una conexión profunda con el mundo científico, Ricardo Román (director del Colegio Alberto Blest Gana) nos cuenta cómo la excelencia académica y la formación integral en la escuela, es posible en la educación pública en Chile, incluso en contextos de alta vulnerabilidad.

Edición: Equipo Editorial Interdisciplinaria, Diagramación: Pilar Trillo, ¹”Nota biográfica al final del artículo”.

   El idioma original en que está escrito este artículo es español. Mencionamos esto para considerar al utilizar la traducción automática que puede generar algunos errores.

 

Introducción

    El Colegio Alberto Blest Gana fue fundado por mis padres, un matrimonio de profesores, hace cincuenta y cuatro años. En su historia, este proyecto ha evolucionado como una experiencia de transformación educativa exitosa de raíz social cristiana, que ha construido un nuevo modelo abierto y exportable, que re-imagina desde la base a los colegios, para responder a los nuevos desafíos de la sociedad moderna.

   Actualmente, el colegio Alberto Blest Gana, cuenta con mil seiscientos alumnos provenientes de familias esforzadas de la zona sur de Santiago, quienes aprenden las asignaturas tradicionales de un modo muy práctico y entretenido, pero sobre todo, en un intenso contacto con las tecnologías más avanzadas. Entre las áreas formativas más destacadas se encuentran la biotecnología, la educación emocional (mediante disciplinas como yoga y meditación), la tecnología aplicada (incluyendo inteligencia artificial, robótica, programación e impresión 3D), las neurociencias y paleontología. A través de más de cuarenta talleres y una permanente vinculación con el medio mediante encuentros con científicos y especialistas, visitas a universidades, laboratorios, museos y espacios naturales, los estudiantes desarrollan una formación integral que potencia tanto sus capacidades académicas como humanas y los conectan al mundo del futuro. Es un genuino cambio de paradigma, en el sentido profundo del término, establecido por Thomas Kuhn en La estructura de las revoluciones científicas, el cual incluye cambios de observaciones prácticas y narrativas. El colegio completo se concibe de un modo distinto, que más adelante presentaremos.

    Si bien aún no estamos conformes con los resultados en las pruebas estandarizadas, sí vamos mejorando cada año. En la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES), en lenguaje, subimos de 455 a 546 puntos entre 2022 y 2025; en matemáticas pasamos de 438 a 559 puntos en el mismo período, con varios puntajes sobre 800. Tenemos en promedio un 60% de ingreso a la educación superior, todas carreras con posibilidades. Por varios años, nos aseguramos que todos los alumnos alcancen las competencias de lectura comprensiva y matemáticas iniciales. En convivencia tenemos muy pocas situaciones de conflictos, violencia o consumo de drogas en el colegio, buenos niveles de asistencia y nula deserción, a pesar de contar con un índice de vulnerabilidad de 85%.

El Modelo Blest Gana. Nuestra inspiración y motor

   Desde nuestra perspectiva, nos distanciamos del concepto de escuela tradicional y concebimos el colegio como un espacio dinámico, entretenido y afectuoso para acoger a los alumnos en aulas dinámicas donde los estudiantes son los protagonistas, integrando disciplinas como la creatividad, el deporte y diversas expresiones artísticas dentro de un marco de mucha cultura y constante celebración. Nuestra meta es lograr que los niños y jóvenes imaginen que cada mañana van a un lugar divertido y agradable en el que sienten que estudiar vale la pena para sus vidas.

   En el desarrollo de nuestro modelo educativo, nos ha motivado, la grave crisis que experimenta la escuela en Chile y a nivel mundial. A esto se añade la acelerada evolución de las tecnologías que están transformando el trabajo, la educación, las ciencias, la medicina, las democracias y la sociedad entera, desde individuos a familias y hasta gobiernos.

   En las escuelas no han mejorado los rendimientos de aprendizajes. Actualmente se observa una desmotivación en los alumnos, manifestada en las tasas de deserción e inasistencia, así como en un aumento de la violencia y el consumo y tráfico de drogas. Por su parte, los docentes lidian con un agotamiento crónico que, en muchas ocasiones, conlleva a un abandono de la profesión. Por otra parte, hoy en día, la sociedad es menos jerárquica y más horizontal, en donde la autoridad es cuestionada en todo ámbito. Las familias han pasado de estructuras tradicionales a mayor diversidad de formas de familia, incluyendo muchos hogares monoparentales que enfrentan dificultades para atender a sus hijos.

   A pesar del contexto descrito, no ha cambiado la formación de los profesores, su práctica básica continúa centrada en la transmisión de contenidos y la ausencia de estrategias dinámicas que motiven a los estudiantes. Tampoco cuentan con competencias para acompañar los complejos procesos emocionales y relacionales de los alumnos. Muchas escuelas reducen su papel a espacios de acogida de alumnos mientras sus padres trabajan.

   Por otra parte, a lo anterior se ha sumado la sorpresiva e intensa llegada de la Inteligencia Artificial (IA), que recalca la urgencia de incorporar las transformaciones tecnológicas y de la IA en la enseñanza del colegio, puesto que estas aseguran seguir expandiéndose (pasamos de Ley de Moore a la Ley de Huang).

   En el ámbito del trabajo, el mítico informe de la Universidad de Oxford, predijo en 2013 que la mitad de las profesiones desaparecerían en pocos años y serían reemplazadas por otras basadas en tecnologías digitales (Frey y Osborne, 2013). Lo mismo había pronosticado el sociólogo Richard Sennet, durante los años noventa: la necesidad de reinventarse varias veces durante la vida, dada la aceleración del cambio de las tecnologías y en los empleos (Sennett, 1996). Pero el año 2022, la inteligencia artificial generativa, llegó a acelerar estos cambios y con actualizaciones casi semanales de los principales actores como OpenAI, Anthropic, Google DeepMind, etc.

   Las capacidades disruptivas de la tecnología ya no se limitan al reemplazo de tareas manuales ni administrativas, sino que vienen a desplazar el trabajo profesional de alto nivel intelectual. Como advierte Darío Amodei, CEO de Anthropic, esta aceleración descontrolada estaría marcada por el aumento de despidos y la capacidad de la I.A. para programarse a sí misma, trayendo como consecuencia una menor participación humana. Amodei propone la metáfora de un país con cientos de miles de genios superiores a los humanos sin control de ningún tipo (Amodei, 2026).

Figura N° 1. En las alianzas, celebrando con los alumnos de cuarto medio el aniversario del colegio.

Replanteándonos la tradición de la educación

   Partiendo por acoger las dificultades propias de la crisis de las escuelas, en nuestro colegio, comenzamos a experimentar con nuevas prácticas en el aula y en todos los espacios, también exploramos experiencias en internet, y nos acercamos a expertos en tecnologías y científicos, para adoptar sus disciplinas incorporándolas dentro de talleres o en nuevas estrategias de aula.

   También descubrimos que nuestra inspiración no es nueva y pertenece a la larga tradición basada en el aprender haciendo, que fundamentan el aprendizaje en la experiencia, el autoaprendizaje, la práctica y la motivación, promovida por personajes como John Dewey, María Montessori, Jean Piaget o Seymour Papert, tradiciones que tienen más de cien años y, sin embargo, no han logrado romper la resistencia de los sistemas escolares que persisten con un modelo de educación pasiva.

   Nos inspiró a su vez la lectura del artículo Educación y Transformación de Fernando Flores y Francisco Varela (1994), que proponen una visión transformadora de la educación en respuesta a los desafíos de la sociedad global y tecnológica, a partir de un nuevo mapa de saberes reflexivos, basados en la biología, la fenomenología y la filosofía del lenguaje, para cultivar habilidades, comprensión y sensibilidad, basados en el autoconocimiento del cuerpo y las emociones, la historia como un devenir de prácticas que nos constituyen y el lenguaje en que construimos las narrativas y las coordinaciones.

   En el proceso de diseño e implementación del cambio, reapropiamos la disciplina de la Ontología del Lenguaje y la fenomenología de las prácticas, desarrollada por Fernando Flores (2000), que había sido fundamental para cultivar liderazgo, desarrollar equipos y movilizar procesos de transformación e innovaciones en grandes empresas, universidades y gobiernos, en varios países de América y Europa, en las que tuve ocasión de participar como parte de los equipos.

El modelo del Colegio Alberto Blest Gana de aprendizaje práctico y formación integral

   Con el trasfondo de lo descrito y sin descartar la riqueza de la tradición, hemos construido un modelo de colegio exportable, que avanza hacia una nueva promesa de aprendizajes, que responda a los desafíos presentes del trabajo, la vida social y la vida afectiva, en este convulso siglo XXI.

   Trabajamos con mucho esfuerzo para que nuestros alumnos, al egresar (luego de catorce años de trayectoria en el colegio), se lleven aprendizajes profundos en diversos ámbitos:

– Convicción en la educación superior como la base de sus posibilidades futuras, salvo que tengan otros caminos concretos alternativos (ej. en negocios, deporte o creación cultural);
Fortaleza emocional: superar el estrés, cultivar automotivación y alcanzar bienestar a través del autoconocimiento y prácticas corporales como el yoga.
Sentido de misión: la disposición a comprometerse con propósitos más allá de los intereses o deseos inauténticos y pasajeros;
Habilidades sociales: para incorporarse o crear equipos y redes que le aporten posibilidades;
Aspiraciones: la ambición de desarrollarse profesional, social y económicamente;
–  Comprensión del estado del mundo: asumir en sus propósitos los principales desafíos que enfrenta el mundo;
Compromiso ciudadano: valoración de la democracia y los desafíos del país, a partir de la información fundamentada y la reflexión;
Visión de la historia, la literatura y las ciencias: de los procesos que han configurado la realidad actual, reconocer la autocomprensión afectiva y existencial en las obras literarias, y el papel de las ciencias en la reconfiguración de nuestra comprensión de la realidad;
Aficiones culturales no comunes: trascender a las ofertas estándar de los medios masivos;
Dominios de métodos científicos y matemáticos: cultivar una mentalidad, método y habilidades para resolver problemas cotidianos, académicos y profesionales;
Dominio del inglés: para integrarse en las conversaciones que inventan el mundo científico, tecnológico, de negocios y cultural;
Adopción creativa y académica de las tecnologías: usar las tecnologías para aprender en todas las asignaturas y crear dispositivos digitales, electrónicos, como competencia básica;
Cultivar un deporte o actividad física: como un estilo de vida saludable que ayuda emocional, intelectual y socialmente.

Figura N° 2. Los alumnos integran la programación y la electrónica en el aprendizaje de matemáticas, con Scratch y Makey Makey.

Los pilares del modelo del Colegio Alberto Blest Gana. La estrategia de innovación: gradual y sostenible

   El modelo Blest Gana es totalmente exportable a otras escuelas o contextos educativos, porque se basa en una estrategia que se adapta a la realidad de cada colegio, gradual y basada en el ensayo y error, y reduciendo riesgos innecesarios. Nos apoyamos con universidades, fundaciones y empresas para complementar el aprendizaje de los estudiantes. Y un aspecto muy importante, es un modelo sostenible en el tiempo, ya que solo requiere de los recursos disponibles que recibe todo colegio público en Chile.

   En nuestra estrategia, establecemos una base genérica de dominios de acción replicable a otros colegios. Sin embargo, el avance en cada ámbito depende de la realidad de cada institución educativa. Primero, generamos proyectos piloto acotados en cada ámbito, con el propósito de evaluarlos, corregirlos y hacerlos parte del proyecto educativo cuando estos cumplen nuestras expectativas y objetivos. Cada proyecto piloto se complementa con otros dominios de acción como laboratorios científicos, talleres artísticos o redes tecnológicas.

   En base a nuestra experiencia, toma alrededor de tres años tener un primer modelo con un nuevo plan estratégico, curriculum y planes funcionando en el colegio, aunque este plan requiere continuar “abierto” a nuevos cambios y a incorporación de nuevas prácticas, puesto que es un proceso permanente de innovación, mejora y profundización.

   A modo de ilustración, en un inicio el Colegio Alberto Blest Gana ya había establecido la utilización de determinadas tecnologías, cuando nos sorprendió la llegada de la inteligencia artificial generativa, y, en pocas semanas, comenzamos a hacer pruebas de aprendizaje en el aula con la IA como mentor personal de los estudiantes. Si bien el ámbito económico es un factor importante, este no es un gran problema puesto que no es necesario invertir en tantos dispositivos nuevos, además de que existen muchas herramientas gratuitas y sobre todo redes alternativas o hackers tecnológicos y científicos, que construyen y comparten tecnologías y “knowhow” de última generación a muy bajo costo. Lo mismo en áreas de didácticas y convivencia, ya que las universidades ofrecen mucha ayuda como parte de su compromiso de vinculación con el medio. Es fundamental generar relaciones de colaboración y amistad con científicos, académicos, inventores e innovadores, porque muchos de ellos están siempre disponibles a orientar o aportar sus tiempos con mucha generosidad.

   Considerando esto, proponemos nueve dominios de acción basado en proyectos piloto innovadores, en los que se considera un avance gradual y mejorable para la constitución del proyecto transformador, y que como decíamos, se puede adaptar para cada colegio. Estos proyectos pilotos, se inspiran principalmente en los pedagogos mencionados anteriormente, y a su vez en las neurociencias educativas (Goldin, 2022; Dehaene, 2019).

   Los nueve dominios de acción que hemos desarrollado en el Colegio Alberto Blest Gana, son:

Aprendizaje en la experiencia y en el mundo (“todo es aprendizaje”): toda la experiencia del colegio, desde que los alumnos ingresan en el edificio, son experiencias de aprendizajes implícitos y explícitos. En el aula, se aprende con proyectos, investigaciones, juegos y muchas tecnologías, y en los patios, con ferias, charlas, visitas de expertos y colaboración con universidades. A su vez, fuera del colegio, se visitan universidades, museos, laboratorios y parques, etc. También hacemos esfuerzos diferenciados para alumnos con brechas de aprendizaje, a quienes apoyamos con profesores diferenciales o talleres focalizados, y en el caso de alumnos que demuestran mayor entusiasmo, los estimulamos ofreciéndoles academias de matemáticas, de inglés, preuniversitario y talleres de ciencias. Para profundizar en el aprendizaje de las ciencias nos hemos apoyado por el equipo de Lab4U, que cuenta con una App de celular para hacer experimentos prácticos y divertidos de física, química y biología. Para Aprendizaje Basado en Proyectos, utilizamos la plataforma online y la metodología de Swarmob.

Figura N° 3. Experimentos de ciencia, en el taller de Biotecnología, con apoyo de la app Lab4U.

Ambiente acogedor y divertido: un colegio ya no puede ser entendido como una fábrica con líneas de producción y tiempos estrictos, relaciones jerárquicas y únicamente enfocado en transmisión de conocimientos. El colegio debe transformarse en el lugar más divertido en la imaginación de los alumnos cuando piensan en asistir a clases, un lugar novedoso y sorprendente y no donde van a repetir conocimientos sin relación con sus inquietudes ni posibilidades para la vida. El colegio es un lugar divertido y dinámico, donde los estudiantes juegan, experimentan, bailan, y hacen muchas actividades deportivas; un lugar acogedor, donde se sienten aceptados, reconocidos y protegidos.

Nuevos aprendizajes: para actualizar la promesa de la escuela, incluimos nuevos saberes, desarrollo de habilidades complementarias al currículo, como adopción creativa de tecnologías, gestión de proyectos, trabajo en equipo, habilidades de expresión y comunicación, emprendimiento, educación emocional, certificaciones y habilitantes ciudadanos, como certificación en programación e inglés, licencia de conducir y pilotear drones, habilidades financieras y cuenta de bancos.

Viviendo las ciencias: buscamos acercar las ciencias a los estudiantes, que pasen del temor y el aburrimiento al aprender materias formales y abstractas, a la curiosidad y la diversión de experimentar, descubrir, cultivando vocaciones científicas. Por nueve años, hemos colaborado con la científica e innovadora Komal Dadlani y su equipo de Lab4U, que convirtió los teléfonos celulares en un laboratorio científico, en el que se puede hacer experimentos de física, química y biología utilizando los sensores del dispositivo, con una serie de experimentos prácticos y lúdicos en que los alumnos aprenden el método científico, a partir de la indagación y experimentación. El equipo de Lab4U también acompaña a nuestros profesores de ciencias en el desarrollo de estrategias dinámicas de aprendizaje de ciencia en el aula. Hace once años que conocimos y trabajamos con el neurocientífico e inventor Tim Marzullo, cofundador de BackyardBrains, norteamericano y nacionalizado chileno, que construye dispositivos electrónicos que amplifican las señales neuronales del cerebro, los músculos y el corazón; recientemente desarrolló nuevos instrumentos para medir las señales eléctricas de las plantas, con la cual dirigió una investigación con alumnos del Colegio Alberto Blest Gana que se publicó como trabajo científico en una revista internacional (Madariaga et al., 2024). También llevamos ocho años trabajando en biotecnología y biología molecular, con apoyo del equipo del investigador Fernán Federici, director del Laboratorio de Tecnologías Libres y profesor del Instituto de Ingeniería Biológica y Médica de la Pontificia Universidad Católica. Con la orientación de Fernán, creamos nuestro propio BioLab basado en tecnologías abiertas, y también participamos en la colaboración entre Tim Marzullo y Fernán Federici para construir dispositivos de observación de código abierto. Por otra parte, creamos el Taller de Biopaleontología dirigido por la bióloga evolutiva Daniela Flores, para acercar a los alumnos a la paleontología y en la evolución de la vida, y profundizar el contacto con el mundo científico. Daniela Flores es doctora en biología e investigadora del Laboratorio de Ontogenia y Filogenia, de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, en el área de la paleontología, embriología y evolución de los vertebrados (Evo-Devo), y líder divulgadora científica. Adicionalmente este 2026, asumimos el desafío de crear un Museo de la Evolución en el colegio.

Adopción transversal de tecnologías: Adoptamos tecnologías en todas las asignaturas y niveles, desde kínder a cuarto medio, como una forma de motivar aprendizajes con proyectos que son de interés para los alumnos. Además, creamos la asignatura de creatividad digital, donde los estudiantes aprenden a programar (por ej. en Arduino, Scratch, OctoStudio o Python), o inventan dispositivos físicos basados en las tarjetas Makey Makey o micro:bit programadas con scratch. También aprenden a utilizar herramientas ofimáticas y robótica, para apoyar los proyectos de las asignaturas. Transformamos la asignatura tradicional de tecnología en una asignatura “Maker”, en que los estudiantes desarrollan proyectos de utilidad en el Laboratorio de Fabricación Digital FabLab, donde aprenden a utilizar herramientas como impresoras 3D, cortadoras laser, CNC o fresadora digital, o herramientas de electrónica. (Anderson, 2013; Libow Martínez y Stager, 2019). Fuimos colegio piloto de la plataforma OctStudio, desarrollada por el grupo Lifelong Kindergarten del MediaLab del MIT.

Educación emocional: con equipos de profesoras de yoga, profesores en convivencia y psicólogas, formamos a los alumnos en habilidades y sensibilidades emocionales y acompañamos sus crisis emocionales producto de su crecimiento y dificultades familiares. Cultivamos prácticas de yoga, meditación, autoconocimiento y comunicación, desde kínder a cuarto medio, como una asignatura de desarrollo personal, pero también en momentos de pausas en todas las asignaturas y en jornadas de integración que realizamos en parques y en la montaña. Consideramos que esta es la base que nos permite ser un colegio armónico, con baja conflictividad y entusiasmo por participar en la intensa vida académica, cultural y deportiva del colegio.

Conexión con mundos científicos, tecnológicos y universitarios: como mencionamos en el ámbito de las ciencias, para cada ámbito de innovación que hemos introducido y desarrollado como elementos que constituyen nuestro modelo Blest Gana, cultivamos relaciones de colaboración y alianzas con universidades, laboratorios, teatros, áreas sociales y de salud de los municipios y empresas de innovación educativa, con el propósito de acercar sus respectivos universos de saberes, prácticas, estándares y lenguajes a nuestra comunidad de estudiantes, profesores y familias. No solo nos proponemos atraer los conocimientos, sino que también los mundos de experiencias y posibilidades para sensibilizar a nuestros estudiantes y que los descubran como proyectos de vida profesional.

Figura N° 4. Alumnos del taller de Neurociencia experimentando con impulsos electroquímicos en plantas, realizado por la profesora de biología Angélica Romero y el profesor Tim Marzullo.

Figura N° 5. Alumnos del colegio, visitando la Facultad de Veterinaria de la Pontificia Universidad Católica, en el marco de una actividad de divulgación del proyecto Milenio EVOTEM.

Orientación a la educación superior: la mayoría de nuestros alumnos tienen total desconocimiento sobre el mundo de la educación superior (entidades, carreras, acceso, postulación, financiamiento) y esto crea una fuerte resistencia en los alumnos y familias al enfrentarse al proceso de acceso universitario. Para asegurar la disposición para acceder a la educación superior, desde octavo año comenzamos a acercar a los alumnos a las entidades de educación superior, a conocer las carreras, las posibilidades de trabajo, los talentos y disposiciones, la preparación de la prueba de acceso, y acompañamos paso a paso y uno a uno el proceso hasta asegurar la matrícula en carreras que tengan sentido y calidad. Contamos con convenios de colaboración con más de diez universidades públicas y privadas de Santiago y Valparaíso.

Expresión cultural y deportes (“un colegio entretenido”): tenemos más de treinta talleres de tecnologías (robótica y maker), cultura china, academias de inglés y de matemáticas, ciencias (neurociencias, biotecnología y bio-paleontología), artes visuales, instrumentos musicales, canto, danza, y todos los deportes más populares, convocando a más de quinientos estudiantes todas las semanas. 

Formación permanente de los equipos: siendo los profesores el techo de los aprendizajes y las posibilidades de los alumnos, con el fin de conseguir un techo muy alto, realizamos capacitaciones y asesorías para mejorar las estrategias didácticas, la comprensión y el compromiso con los procesos vitales de los alumnos, la comprensión del fenómeno del aprendizaje y la adopción de tecnologías. Realizamos escuelas de verano e invierno, talleres y acompañamientos permanentes, con asesores expertos de Lab4U, Swarmob o Fundación Cruzando, participando en cursos en las universidades, o acompañamiento por los pares más avanzados.

Liderazgo transformador: si los profesores son el techo de los alumnos, los directivos son el techo de los equipos, por lo que formamos a los directivos como líderes motivadores y gestores de la infinidad de iniciativas de transformación y desafíos permanentes, que encarnan el espíritu y habilidades centrales que requiere el modelo, coordinan, acompañan, innovan, participan o colaboran en la formación de los equipos, son líderes del cambio, con tanto cuidado de los procesos como de las mediciones y los impactos de resultados en los aprendizajes y mejoras.

Corolario

   La propuesta de base del Colegio Alberto Blest Gana, está enfocada en las necesidades de la educación escolar del siglo XXI, que requieren una formación integral que trascienda la mera transmisión de contenidos y promueva el desarrollo equilibrado de conocimientos, habilidades, valores y disposiciones. Es fundamental fortalecer los aprendizajes integrados de ciencias, tecnologías, humanidades, artes, deportes, emociones y corporalidad, de modo práctico, autónomo y con acento en el pensamiento crítico, la capacidad de análisis y la resolución de problemas multifactoriales, y la comprensión de la cultura, la ética y la convivencia democrática y armónica, favoreciendo la autorregulación, la empatía, la resiliencia y el bienestar personal y la buena salud. En paralelo, la adopción temprana y transversal de las tecnologías es un factor crítico que permite a niños y jóvenes, desenvolverse con autonomía, creatividad y responsabilidad en una sociedad cada vez más interconectada y en constante transformación. Solo mediante una educación que integre todas estas dimensiones, será posible formar ciudadanos competentes, adaptables y comprometidos con los desafíos del mundo actual y los desafíos futuros, pero que sobre todo construyan vidas y relaciones afectivas íntegras, saludables y satisfactorias, para sí mismos y para su entorno.

Isotipo Interdisciplinaria

Referencias

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Ricardo Román

Ricardo Román Toro es profesor de filosofía, titulado en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). Es director del colegio Alberto Blest Gana de San Ramón, fundado por sus padres. También es director de la fundación de capacitación e innovación educativa LOF. Con anterioridad, durante veinte años, se desempeñó como consultor de empresas, gobiernos y Universidades en Chile, México y España, en áreas de innovación, liderazgo directivo y transformación organizacional. Como consultor, se formó en la disciplina de la ontología del lenguaje, basada en la filosofía de la fenomenología y del lenguaje y en la biología del conocimiento. Esa experiencia la ha volcado en el desarrollo del modelo educativo del Colegio Alberto Blest Gana, consiguiendo reconocimientos como estar entre los cien colegios más innovadores del mundo por la Varkey Foundation y formar parte de Red de Escuelas Creativas de la Fundación Chile.

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